Descubrir que un alimento puede ocupar todo un plato, es una suerte para un buscador de sabores o para una nevera decadente. Es la síntesis g-astronómica. Y si de síntesis se trata, la lechuga con tomates, es reveladora: no es una ensalada, no necesita pasta, papa, ni sánduches para acompañarla. Es el encuentro de un tomate de árbol, un tomate seco encurtido, y un tomate chonto. Tres tomates y un trozo de lechuga fresca (la de su gusto, y combinar varias clases es buena idea).
Pasos:
√ Melar el tomate chonto. Debido a su acides, coloque más azúcar de la acostumbrada en cualquier melado. Recuerde que jamás de agregar ni una sola gota de agua para melar una fruta.
√ Coloque suficientes clavos en el tomate de árbol (puede probar con sus diferentes variedades). Inserte los clavos en la cáscara del tomate y luego colóquelo al baño de María hasta que la piel del tomate se pueda despegar fácilmente. Para esto la pereza y el microondas son buenos aliados.
√ Si no desea pecar de pereza y comprar los tomates ya encurtidos. Puede cortar unas rodajas de tomate seco o de ensalada y dejar un día conservando en: vinagre, pimienta, una gota de aceite de oliva, una pizca de mostaza, laurel, orégano, paprika y algunas más de sus especies favoritas o de las que a pesar suyo encuentre en su cocina.
√ La lechuga sólo necesita sumergirla en agua hirviendo y pasarla inmediatamente en agua helada. Esto la limpia y mejora su color sin dañar su textura.
√ la lechuga servirá de vaina o envoltorio para este popurrí de tomates; pero es innegable que los aderezos son de cada quien…. A mí me parece que una vinagreta a bese de tomate de árbol, mostaza y perejil cuadra muy bien, pero las posibilidades son infinitas. Lo importante es que los aderezos no opaquen los tomates (sobre todo si se usan jengibre¡)

