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Hamburguesas de espinacas

Abril 16, 2008

siempre más que un pan

Hamburguesas de espinacas.

Este pasa-boca de media-tarde, susceptible de reemplazar un almuerzo, fue realmente novedoso en mi dieta. Y como siempre con cualquier DELICIA fácil de preparar, mi rutina la acogió de una . Las espinacas siempre han sido parte de mi infraestructura alimenticia. Crudas, cosidas, salteadas, en suflé, en estofado, picantes, calientes, frías, no importa cómo, me las como. Pero desde hace más de tres meses no como otra cosa que espinaca en hamburgesa.

La primera vez fue resultado de hambre mañanera. Quería un sánduche, peo no tenía el pan apropiado, solo tenía un pan para hamburguesa, sin marca, de la pura panadería de supermercado (y no precisamente Carulla, sino el supermercado de barrio, sin sucursales ni nada. Un pan que no es rico pero que funciona si se logra preparar una hamburguesa en la que el interior sea digno de reparar las flaquezas de la cobertura. En fin, el encontré una sartencito con un espinacas salteadas con tomates, cebolla, ajo, pimienta, jengibre y salsa soya. Estaban fríos y ya estaban un poco opacos, pero aun tenían ese sabor a hierro puro. Lo que hice fue simplemente colocar una tajada de queso mozzarella en medio del pan de hamburguesa, luego un poco de esas sobras de espinaca y una cebollita encurtida, cerré el pan y pro el puro afán… al microondas.

El primer mordisco perdió expectativa; mis dedos ya sabían que el microondas no es el mejor amigo del pan, pero olía tan bien que desde el principio sabía que algo había allí, que perdería toda la tarde mejorando la textrura, el asbor, el tamaño y el aspecto de mi hamburgesa de espinaca.

Tuve que eliminar, la cebollita, el vinagre opacaba todo lo demás, prove con tomates secos, con tomate y orégano, pero ya había tomate en la espinaca, y aunque no quería un simple gizo dentro de un pan el tomate estaba bien donde estaba, pero no cabia en ningún otro lado. Eb ultimas reemplace la cebollita por casi crudos  o al ajillo (soy muy afecto de hacer esta pequeñísima variación). En  cuanto al guiso le reduje el tiempo, luego suprimí la salsa de soya, la reemplace por salsa de ostiones, pero finalmente me opte por saltear las espinacas, el ajo, el tomate con el único sazón del jengibre y el aceite de ajonjolí.

Reducir el tiempo de cocción fue determinante;  las verduras no deben deshidratarse y ya que en ocasiones agrego alfalfa o raíces chinas lo importante es que el aceite del sartén (si no es posible un wok) este súper caliente y  revolver constantemente las verduras.

En cuanto al pan, debo confesar que queda muy bien con pan árabe, con pan “rollito-hojaldrado” e incluso con pan francés sobre todo si tiene ajo y mantequilla, pero la receta no debía perder del concepto de hamburguesa, y por eso me resistí a cambiar de pan. Lo que si hice fue untarle mucha mantequilla, por dentro y por fuera.

El modo de calentar el pan cambió, ya que tenía las verduras frescas y calientes lo probé con el pan frio; mejoró pero no lo suficiente. Luego, calenté la hamburguesa en un hornito eléctrico; ya armada, con relleno y todo (a saber: el “guiso” de espinaca y artico queso de cualquiera pero sin combinaciones ociosas). Obviamente estuvo deliciosa, pero sabía que si lograba aumentar la cantidad y variedad de texturas sería un éxito. La solución era evidente: calentar el pan con el queso y los champiñones y luego agregar la verdura. Para que la verdura no quede sofocada en el pan se puede optar por quesos meno frescos  y más densos, pero sobretodo, dejar enfriar la verdura, por supuesto fuera del sartén. Con estas variaciones este se convirtió en un platillo multihora: incluso en mi nevera permanece una cajita con ensalada en su punto, sólo es sacar la porción y aclimatar sin fuego mientras se prepara el pan.